Disciplina, una palabra que a muchas personas les provoca rechazo con solo oírla. Está más relacionada con la imposición que con la sugerencia. Muchas personas sufren diariamente la falta de autodisciplina torturándose mentalmente, pues una parte de su mente sabe qué debe hacer, pero la otra parte de su mente no quiere esforzarse, dejando paso a la procrastinación (el hábito de dejar las cosas para más adelante), lo opuesto a la disciplina. En este artículo vamos a tratar este asunto de tal manera que puedas comprender la importancia y ventajas de tener autodisciplina y lo penoso y desventajoso de la procrastinación.
Ya lo haré más tarde, o mañana… o cuando pueda.
La inmensa mayoría de la sociedad humana está en clara desventaja respecto a una minoría. Lo normal es disfrutar el momento y el “ahora”, dejando para más tarde los esfuerzos y las responsabilidades. A la mayoría de las personas les gusta dormir hasta tarde antes que madrugar, ver la televisión antes que realizar una tarea, prefieren llegar diez minutos tarde en vez de llegar diez minutos antes. La inmensa mayoría de las personas aplazan las tareas para luego, para más tarde o para cuando tengan un momento. Hacen lo que pueden pero no lo que deben, es una vida fácil pero que no produce fruto. Es cuando la mediocridad hace presencia en la vida de estas personas por haber escogido los placeres del día en vez de las recompensas del mañana.
Lo peor es que la persona que opta por la procrastinación cree que su demora en hacer las cosas está justificada. Por ejemplo, Juan tiene que escribir una carta, justo cuando decide escribirla piensa que si primero va a hacer la compra del día tendrá el resto de la mañana libre para poder escribir su carta tranquilamente. Una vez que regresa de comprar tiene que guardar la compra en su sitio, los alimentos en el frigorífico, etc. Cuando ha acabado piensa que tanto trabajo le ha abierto el apetito, por lo que decide comer un poco para luego empezar a escribir su carta, después de todo es su prioridad. Después de comer algo ligero se sienta coge un bolígrafo y, justo cuando va a empezar a escribir la carta se acuerda que tenía que llamar a su madre porque hace dos días que no habla con ella y se va a preocupar. Piensa que lo mejor es llamar ahora mismo para dejar esa tarea pendiente realizada y concentrarse ahora sí en lo más importante, escribir su carta. Llama a su madre, la cual extiende la conversación más de lo que Juan esperaba. Al finalizar la llamada mira el reloj y ve que es casi la hora de la comida del mediodía, y le queda poco tiempo para entrar a su puesto de trabajo, por lo que decide aplazar su prioridad (escribir la carta) para el día siguiente, que seguro no tendrá tantos “imprevistos” como los que ha tenido hoy.
Muchas personas, al igual que Juan, van aplazando la tarea más importante para ceder lugar a tareas menos importantes; no encuentran el momento de empezar un trabajo. Al final del día han realizado muchas cosas de poca importancia y ninguna realmente importante. Cuando se les acumulan las tareas importantes se sienten abrumadas y no saben por dónde empezar. Cuidado con excusarnos a nosotros mismos diciéndonos que realmente no hemos podido realizar las tareas importantes pendientes, pues nos estaríamos engañando y alimentando más y más la conducta destructiva de dejarlo todo para más adelante.
Las personas que hacen de la procrastinación un hábito están condenadas al fracaso y a la mediocridad. Condenadas a no conseguir nunca lo que realmente desean, pues no están dispuestas a pagar el precio que requiere la autodisciplina. Sin embargo están pagando un precio mucho más elevado: el precio del pesar. Cuando miran hacia atrás en sus vidas, sienten verdadero pesar por no haber aprovechado su vida. Es cuando oímos a las personas decir: “¡Si tan solo pudiera volver atrás diez años!...¡Cuantas cosas cambiaría! Haría esto o lo otro, aprovecharía esta y aquella ocasión y hoy tendría esto otro”. Es triste oír frases como estas; frases de fracaso y de pesar. Se han perdido oportunidades que nunca volverán a pasar por nuestra vida. Se han perdido años de productividad y logros a cambio de momentos de placer instantáneos pero que dejan la vida vacía. Muy probablemente nunca se pueda conseguir lo que nos arrebató la procrastinación. ¿No es pagar un precio alto llegar a este estado? La disciplina requiere un pagar un precio pero, al disfrutar de los placeres del día y dejar las cosas importantes para mañana, pagamos un precio infinitamente mayor: El precio del pesar. En nuestra mano está elegir entre los placeres del día o los logros y el éxito del mañana. Es más fácil hacer lo justo que hacerlo todo, es más fácil dejar las cosas a medias que acabarlas, es más fácil ver la televisión que lavar los platos, es más fácil levantarse tarde que madrugar para ordenar el garaje, es más fácil dar el cuarenta por ciento que el ochenta por ciento. Siempre hay una batalla entre la vida fácil y sus recompensas momentáneas y la vida de disciplina y sus grandes recompensas. Cada una tiene su propio precio, el precio de la disciplina o el precio del pesar. Siempre pagamos uno de los dos. ¿Cuál crees que paga la mayoría de las personas? ¿Cuál vas a pagar tú?
Pasar a la acción.
Muchos de nosotros hemos adquirido conocimientos sobre la vida. Hemos visto, escuchado, leído y aprendido para lograr todo lo que queremos, pero también es cierto que muchos de nosotros, a pesar de haber adquirido esos conocimientos, no alcanzamos nuestras metas y objetivos, y nos conformamos con una vida mediocre, una vida conformista. ¿Por qué sucede esto?
La razón fundamental es la falta de autodisciplina constante para aplicar día a día todo lo que sabemos. De nada sirve tener mucho conocimiento si no se aplica y se pone por obra. Se necesita esfuerzo constante para alcanzar las metas y el éxito que estas traen a nuestra vida. La persona que decide perder peso y lo consigue debido a la disciplina, pero que luego coge nuevamente peso, evidencia que tiene disciplina, pero no constante. Necesitamos disciplina constante para que, con el paso del tiempo, mantengamos los buenos hábitos que nos conducirán irremediablemente al éxito personal y económico. Si no tenemos constancia, llegará el momento en que tendremos la sensación de haber tirado por la borda años de nuestra vida; los cuales ya son irrecuperables.
Fijar prioridades.
Una forma en cómo podemos concentrarnos en las cosas más importantes es mediante un ejercicio que vamos a proponerte. Este ejercicio puedes realizarlo durante el resto de tu vida o hasta que lo domines y se haga un hábito y lo puedas realizar mentalmente.
Los tres cajones.
Compra, o fabrica, una cajita pequeña que tenga tres cajones. Pega una etiqueta en el frontal de cada cajón. Para el primer cajón: Muy importante, para el segundo cajón: Importante, y para el tercer cajón: Secundario.
Cuando tengas una tarea que hacer escríbela en un papel pequeño y dóblalo. Ahora te corresponde asignarlo a un cajón. Esa tarea que has escrito, ¿es una tarea secundaria (de media importancia), Importante, o muy importante? Haz lo mismo con cada tarea que tengas por hacer. Según vayan surgiendo tareas a lo largo de los días, ve asignándolas a sus correspondientes cajones, un papel por tarea. Cuando vayas a realizar una tarea asegúrate de empezar por el primer cajón, el de arriba, el que pone “Muy importante”, y no abras el segundo cajón hasta que no quede vacío el primero. Lo mismo con el tercero, no lo abras hasta que hayas acabado con las tareas que habían en el segundo. Esta técnica te ayudará a priorizar y centrarte en las cosas más importantes antes que en las demás.
Para saber establecer prioridades puedes leer el artículo “Establezca prioridades”. Te ayudará a determinar la importancia de las tareas y objetivos en la vida.
La autodisciplina es poner en acción un conocimiento o pensamiento de forma inmediata. Si entre nuestro conocimiento y nuestra acción hay un breve espacio de tiempo, casi simultáneamente, entonces estamos actuando con autodisciplina. Por el contrario, si entre nuestro conocimiento y nuestra acción hay una dilación en el tiempo, un retardo, entonces estamos cediendo a la procrastinación.
El cambio.
Las ventajas de la disciplina es que nos coloca en un lugar privilegiado frente a la inmensa mayoría de personas. Muy pocas cosas se le pueden resistir a la persona disciplinada, pues puede lograr casi todo lo que se proponga, ya que es una persona constante, que confía en sí misma, que sabe priorizar, que no se rinde y que no se conforma con la mediocridad.
Recuerda que vas a tener que pagar un precio obligatoriamente: El precio de la disciplina o el precio del pesar. No es fácil ver cómo tus amigos emplean el tiempo en diversiones, mientras que tú lo empleas en alcanzar metas, pero con el paso de los años muchos querrán volver diez años atrás para trabajar en sus metas como tú lo has hecho, con disciplina, para alcanzar los logros que ellos no pudieron, pues desperdiciaron su vida con el placer del día, a cambio del éxito y logro del mañana. Esto no quiere decir que debas suprimir toda diversión de tu vida, sino que cuando disfrutes del placer del día sea porque hayas realizado las tareas que te aseguren el éxito del mañana. Priorizar y ser disciplinado; esa es la clave. La vida no es un ensayo, solo hay una oportunidad, vivirla con autodisciplina asegura el éxito personal, familiar y financiero entre otros aspectos.
Si cuando acabas el día y te vas a la cama para descansar dejas la ropa tirada en una silla en lugar de dejarla en su sitio debido, debes tener mucho cuidado, pues podría ser un indicativo de falta de disciplina, y la falta de disciplina en las cosas pequeñas se contagia a las cosas importantes.
No dejes que el éxito sea para otra persona que se aprecia más de lo que tú te aprecias. Tu vida puede convertirse para otras personas en advertencia o en ejemplo. De ti depende ser una advertencia a cerca de las cosas que no se deben hacer en la vida, de los pasos que no se deben seguir, pues llevan al fracaso, el sufrimiento, la derrota y el pesar. O ser un ejemplo de cómo se tiene que vivir la vida, de lo que se tiene que hacer, de los pasos que se han de seguir para obtener una vida de éxito, felicidad, propósito y prosperidad; una vida basada en la autodisciplina.
Ahora llega el momento de hacerte una pregunta. Esta pregunta no es si vas a poner en práctica la autodisciplina, pues seguro que después de haber leído este artículo eres consciente del valor y la ventaja que supone. La pregunta es ¿Cuándo vas a ser una persona con autodisciplina? Sólo tú puedes ponerla en acción, nadie lo puede hacer por ti. Si no eres tú, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo?
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Cuando veo hacia atrás noto las veces en que he procrastinado y si que hace temblar.
ResponderEliminarYo ya tengo mi cajita con tres gabetitas.
Me encanto la idea.
Gracias Julio Gonzalez
ambar
Hola Ambar.
ResponderEliminarEs una buena noticia la que me da. El que haya hecho tan rápido su cajita con las tres gabetitas es una muestra de su buena disposición, diligencia y esfuerzo. Esa actitudes son imprescindibles para efectuar cambios positivos y profundos en la vida, y las personas que las muestran pueden conseguir prácticamente todo lo que se propongan.
El que nos haga "temblar" ver nuestros errores es señal de que los reconocemos, paso imprescindible para avanzar con más fuerza hacia un futuro mejor.
Siga así Ambar. Saludos.
Gracias Julio, justamente esa fue mi réaccion, se que el esfuerzo es tambien cuestion de habituarse para mantener una actitud positiva. Pues tambien he vivido esa sensacion linda en mi vida. Pero cueste lo que cueste, sé que saldré victoriosa de mis pruevas, quiero ayudarme lo nécésito y me lo merezco. Cada ser humano se merece lo mejor. Pero lo mejor esta en la meta, depende solo de el verdadero deseo y de la determinacion para comenzar la carrera, llegar a la meta y tomar eso que tanto deseamos. Julio gracias por renovar mi inspiracion, el méjor de los éxitos para usted en cada uno de sus objetivos. De nuevo mil gracias.
ResponderEliminarsu fiel lectora ambar.
Gracias a usted Ambar.
ResponderEliminarEncuentro este articulo muy interesante, y real. Muchas veces nos dejamos llevar por lo mas facil, cuando realmente tendriamos que estar haciendo lo que realmente necesitamos. Lo encuentro prioritario. Una vez haces lo prioritario te sientes mejor y ves que no era tan dificil como pensabas.
ResponderEliminarMuchas gracias Julio lo pondre en practica ( lo estoy poniendo ya).
Saludos cordiales
Carlos
Hola Carlos Pamias. Gracias por tu comentario.
ResponderEliminarEstás en lo cierto. La tentación de dejar las cosas importantes para más adelante es muy fuerte en muchas ocasiones. Como bien dices, se trata de priorizar y comprobar que no es tan difícil como pensábamos.
Me alegra que ya lo estés poniendo en práctica. Un saludo.
Resulta algo inquietante entender que una a una el orden de las situaciones dadas puede reflejar parte de tu vida puesta a la deriva del andar pasivo e inseguro de la indebida toma de desiciones, cuando en el afan infantil de vivir plenamente descuidas momentos tan significativos que solo se gozan cuando estas completamente consciente de tus actos y entregado a la busca de tu felicidad, se RECONOCE Y SE ACEPTA la procrastinacion llega cuando nuestra voluntad flaquea... muy interesante este articulo, gracias de verdad, pues en este que es muy diciente encuentro detalles de un estado muy mio donde sea cual sea me identifica en mi accionar inconsciente y trizte. que trizte suena pero es de humanos aceptarlo y entregarse con fortaleza decision coraje y valor a esta contienda con el sendero de la vida q has andado y que con tu andar conciente y entregado a Dios puedes recuperar tu paso seguro y ser feliz.
ResponderEliminarHola Jose Jacome.
EliminarVeo que has entendido el artículo a la perfección, me alegra.
La verdad es que las situaciones que describo se dan más a menudo de lo que creemos, pero el primer paso es reconocer y aceptar la procrastinación, como bien dices, y entonces trabajar para erradicarla.
Me alegro de que termines tu comentario de forma positiva. No hay nada, relacionado con nuestra personalidad, que no podamos mejorar.
Un saludo Jose, y gracias por tu comentario.