domingo, 11 de septiembre de 2011

Vencer el complejo de inferioridad

Todos deseamos ser reconocidos por los demás. Nos sentimos de maravilla cuando se valoran nuestras cualidades y actos. La necesidad de ser aceptados comienza desde el primer día de vida, sintiéndonos de maravilla al sentirnos queridos, arropados y valorados por nuestros padres. En la infancia necesitábamos que nuestros padres nos escucharan, que se alegraran cuando hacíamos algo bien, que nos demostraran una y otra vez su aprobación.

Cuando llega el momento de mantener relaciones sentimentales con una pareja, queremos que ésta se sienta bien con nosotros y que nos dé señales de la felicidad que siente al estar a nuestro lado. Y cuando tenemos hijos deseamos que estos nos quieran con todo su corazón, por lo cual les damos todo lo mejor de nosotros mismos.

Si te fijas, en toda etapa de la vida hay algo en común: Dar y recibir. El problema empieza cuando damos a los demás y los demás no nos valoran y pasamos desapercibidos, rompiéndose la cadena de dar y recibir que desde nuestro nacimiento hemos necesitado.

Cuando esto sucede, comienza a crecer dentro de nosotros un sentimiento que con el tiempo puede destrozar nuestra propia vida.


Me hundo

El complejo de inferioridad comienza a latir en nosotros casi de manera imperceptible. Si no recibimos lo que esperamos de los demás deducimos que algo no estamos haciendo bien, por lo que empezamos a mirarnos a nosotros mismos en busca de fallos que supuestamente estamos cometiendo.  Y por supuesto que los encontramos, pues todos tenemos que mejorar en muchos aspectos; no hay nadie perfecto.

Es entonces cuando empezamos a centrarnos en los defectos más que en las virtudes. Esto provoca que veamos montañas de defectos al lado de montoncitos insignificantes de virtudes. Comenzamos a no gustarnos, ya que el cuadro de nosotros mismos que estamos viendo no es nada atractivo y, casi por arte de magia, podemos empezar a notar cómo los demás ven nada más que nuestros fallos. Esto es provocado por la manera negativa en cómo nos estamos viendo, la cual nos hace pensar que los demás nos ven igual.


No valgo nada

Llegados a este punto, sentimos que los demás tienen sobradas razones para no valorarnos, pues somos un manojo de defectos y fracasos. Creemos que hemos perdido el derecho a ser felices, pues ya nadie cree en nosotros, ni siquiera nosotros mismos. Sin ese derecho ya no vale la pena luchar por ser felices. Ahora es cuando nos dejamos caer en los brazos de nuestra nueva compañera:  la depresión.

¿Cómo he llegado hasta aquí?

El complejo de inferioridad puede llegar a nuestras vidas por diversos motivos, los más comunes:

  • Desprecios, ofensas, insultos y otro tipo de humillaciones provenientes de personas de nuestro entorno. Ya sea por parte de nuestra pareja, compañeros de trabajo, de estudios, jefes, etc. Lo que puede motivar a que las personas actúen así con nosotros suelen ser los celos, envidias, venganzas, o simplemente la maldad que habita en ciertas personas las cuales no tienen reparo en hacer daño a otras para conseguir lo que quieren o evitar lo que no quieren.
  • La propaganda de los medios de comunicación que nos venden la persona ideal, con el peso ideal, la sonrisa ideal y el éxito ideal. El problema es que nos comparamos con este modelo de persona ideal (pero irreal) dándonos cuenta después de que no estamos a la altura de lo que se pide (lo cual es mucho más de lo razonable).
Estas son tres razones, de entre otras, por las cuales podemos caer en el complejo de inferioridad.


Es momento de vencer

Para vencer el complejo de inferioridad te damos unos consejos muy útiles:

  • Haz una lista con tus defectos, pero otra al lado con tus virtudes. Ahora pide a personas de confianza con las cuales te sientas bien que hagan una lista con tus defectos y virtudes. Te sorprenderás al ver que sólo tú veías ciertos defectos y descubrirás virtudes que ni tú sabías que tenías.
  • No te compares con los demás. Cada persona ha tenido sus propias vivencias, una educación distinta, unas circunstancias diferentes. La diversidad es necesaria entre las personas.
  • Diferencia las críticas. No es lo mismo una crítica por envidia o celos (crítica destructiva), que una crítica para mejorar un aspecto tuyo (crítica constructiva). Para identificar la crítica destructiva puedes leer el artículo: La crítica es inútil.
  • Depende solo de ti. No formes una imagen de ti, solo con las opiniones de los demás. Mira qué es lo que motivan esas opiniones, si el hacerte daño o el ayudarte a mejorar. Ten en cuenta que sólo tú te conoces realmente, pues sabes tus aspiraciones, tus progresos, etc.

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5 comentarios:

  1. Me gusto mucho el articulo me ayüdo mucho me toca ingresar nuevamente a la universidad despues de un tiempo m siento mal por ello . Siento que todo se viene encina pero dejar el complejo a un lado ser yo misma

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    1. se a que te refieres, yo regrese a la universidad despues de 6 años fuera y fue realmente dificil.me sentia mal conmigo mismo. pero date cuenta de tu propio valor. estas en la universidad por que tienes la capicidad nunca lo olvides.

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  2. ESTE ARTICULO ESTA MUY BUENO, Y ES TODO LO Q ME ESTA PASANDO ME SIENTO QUE LOS DEMAS HACEN LAS COSAS BIEN Q SON ACEPTADOS POR LOS DEMAS Y TODO LO Q YO HAGO ESTA MAL, Q EN TODO MOMENTO ESTAN HABLANDO DE MIS DEFECTOS DE MI TRABAJO QUE ESTA MAL HECHO .

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  3. Aver si me responden: pues yo antes me sentia mal x un defecto estetico menos que cualquiera, y no era mi imaginacion mas por las burlas de algunos de mis "amigos", aparente que no afectaba xq soy bueno para eso, pero dentro de mi empece a acomplejarme y poco a poco a alejarme de mis amigos, y despues de mis conocidos, sin darme cuenta me aisle y me ensimisme, casi me enferme pero el "odio" si el odio y la rabia aunque no lo crean me dio fuerzas, y bueno ahora tengo una fuerza brutal jaja y me olvide de mi complejito, no niego que aun soy arisco con la mayoria de gente, pero soy bueno con los q me tratan bien, ahora que soy un poco mas seguro la gente piensa que soy sobrado y altanero.
    Sigo teniendo complejo de inferioridad?

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  4. Muchas gracias por esto

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